Un largo sprint final es lo que se encuentra ante mi. Ante una realidad que se mueve entre la alegría y la angustia, con una ciudad que parece haber contagiado a todos los que llegaban hasta ella este camino final se enfoca con nervios, alegría, agenda volando sobre el asfalto, planes de tarta y de viajes, un sastre halagador, cristales rotos, empresas de alguiler, hoteles de primera y de segunda, celulares echando humos y un sinfin de historias imposibles de narrar.
La realidad superó definitivamente las posibilidades de este blog y no le quedará más que aguardar un buen largometraje, la realidad supera la ficción y cada paso que doy me pregunto cual será la próxima escena en esta alocada comedia que tiene de fondo mi gran boda, evento en el que imagino que desembocará todo este caudal de energía liberado.
Me he tomado la mañana, bueno un par de horas, para intentar darle forma a este terremoto afectivo que hemos desencadenado en el que las risas y alegrias se funden con penas y lagrimas, en el que a demasiada gente se ve obligada a mirarse al espejo y a su alrededor.
Ya queda poquito, el tiempo se escapa entre los dedos, los mismos que ya firmaron, los mismos que ya brindaron, los mismos que llevan días estrechando manos, recibiendo felicitaciones, consejos y advertencias.
Aqui estoy, como uno de los protagonistas de esta gran boda venezolana y cuando me abstraigo un poco, me inclino en la butaca, observo la pantalla y escucho como mis carcajadas dan paso a sonrisas complices y estas a momentos reflexivos, como todo se mezcla en este huracán de sentimientos y alegría.

Chico, que visto así esto se parece a lo de mi gran boda griega, pero eso sí con dos "outsiders", es decir, tu eres el "outsider" que llega, y Rosario el "outsider" que recibe. Que me hace mucha gracia, en especial, tu análisis como protagonista. Que si para algunos de los espectadores cercanos ver esta película es como estar sentados en la primera fila de un cine, no me imagino para ustedes como será. No obstante, me alegra saber que ha sido feliz, que Caracas te ganó (ya lo sabía yo) y que has terminado siendo español, aleman, caraqueño. Enhorabuena!
Ay Zarzu, no te queda ná, no os queda ná...
Mucha suerte y muchos besos a los dos!!
Guapos!!!
Cuanto me gustaría acompañaros...
Muchas felicidades..., que naveguen con buenos vientos y sin tropiezos. Manden fotos. Me fascina ver caras alegres. Madeleine
Muchas gracias. Y si, no nos queda na de na.