Se me hace curioso eso de llamar a la familia como a final de la tarde para desearles un Feliz Año Nuevo. Hasta cierto punto demuestra la locura de eso de vivir en un mundo hipercomunicado en el que se sabe a cada momento lo que pasa.

Vamos que para cuando llamaba para la cena de Nochebuena a nosotros todavía nos quedaba un rato y para cuando los vaya a llamar para el Año Nuevo a mi me quedarán todavía cinco horas para brindar. Para cuando me toque brindar, alla serán las cinco de la mañana y mis santos padres estarán durmiendo, por no hablar de mis abuelos que me da a mi que se van a acostar ya mismo.

Finalmente para cuando me acueste yo ellos ya estarán desayunando. Me conformo pensando en la vecina de Rosario, que tiene un hijo en Londres, otro en Paris, ella esta en Venezuela y el último está en China.... que trajín debe de llevar la pobre señora al teléfono.

Hace un año me encontraba en Palma de Mallorca con un amplio grupo de amigos celebrando dos cosas: ellos celebraban la llegada del 2006 y yo sobre todo la despedida del 2005, con corte de manga incluido una vez que me di cuenta que estaba muerto, bien muerto.

La tremenda fiesta fue sin duda un borrón y cuenta nueva, una auténtica noche del fuego en el que convertí en cenizas todo aquello que tanto me pesaba para volver a empezar ligero de equipaje... y asi fue.

Un blog, un viaje y un país dieron lugar a un encuentro, sensaciones, sentimientos, llegadas y despedidas que acaban resumiéndose en un nombre propio, Rosario. Ella convirtió el 2006 en verdadero año cero, ella divide mi trayecto en un antes y un después.

El 9 de febrero de 2006 nos conocimos, el 10 de febrero de 2007 nos casamos. Si, este blog tiene los días contados.... no le quedan más de 41 días, nació con fecha de defunción.

El año se inició con tristeza, desconcierto y muchas dudas y penumbra. Por el contrario se despide con felicidad, seguridad, confianza, mucha luz y amor. Nunca antes había vivido semejante transformación. Dicen los chinos que los dragones somos cual ave fenix, capaces de resurgir de nuestras cenizas para volver a brillar y algo de razón deben llevar.

365 días. Que rapido que han pasado, cuantas cosas, vivencias, experiencias, cuantos nuevos amigos, cuanta nueva gente a la que quiero y aprecio, cuantos horizontes han surgido y cuantos picos de montaña que han surgido entre las brumas. La ciudad encantada dio fin a años de travesía en el desierto, de oasis que se secaban y marchas errantes. Como me escribía un buen amigo al que espero abrazar en pocas semanas "vaya, vaya, las vueltas que da la vida.... quien nos lo iba a decir hace un año". Pues si.

Este post iba a ser algo más convencional... pero al final me ha salido pues un poco.... pues eso. Feliz Año Nuevo a todos, mucha felicidad y suerte para todos.