Antes era cruzar las fronteras y en todos lados se repetían los mismos hechos con diferentes protagonistas, daba igual estar a punto de sumergirse en el mar Rojo, que estar al sur de Marruecos, en una estación de servicio cercana a Praga o llegando a un remoto pueblo guatemalteco, todo el mundo acababa diciendo no sé qué de Real Madrid, Barcelona, Raul .... y durante un tiempo Macarena.

Uno sonreía, decía cuatro incongruencias futbolísticas acababa hablando de la Real Sociedad y ahi quedaba la cosa. Sin embargo esos tiempos han pasado. Desde que llegue a Venezuela en cuanto me delato por mi acento lo que viene es algo semejante a .......
-"...no claro, además ustedes con el gran problema que tienen alla."
-"...nosotros?
-"... si claro, con la violencia..."
Me quedo perplejo, pienso en el titubeante proceso de paz, nuestras tropas en Afganistan y pongo cara de no entender.
-"sí, que están matando a las mujeres. Que alla matan muchísimo a las mujeres y las maltratan... ese es un problema serio.."

Situaciones semejantes se han producido ante un puesto de Amnistia Internacional, en una degustación en una agencia de fiestas, en una librería, en mis reuniones con amigos venezolanos, bromas que le hacen a mi futura mujer sobre que tenga cuidado con quién se casa.

Intento explicar que nuestra tasa es de las más bajas de la Unión Europea pero que sin embargo tratamos el tema, que por desgracia es algo universal pero que hemos montado una ley y que lo que ha cambiado es que se habla del tema y no puedo evitar quedarme perplejo. Finalmente tiendo a ser absuelto ante mi futura mujer cuando se dirigen a ella para comentarle la suerte que ha tenido de encontrar un español cariñoso y bueno, que por supuesto no va a darle de ostias.