- ¿ Y usted, de dónde es señor?- me preguntó esta mañana la señora de la panaderia, ahi estaba, en el fondo había tardado demasiado. Un cliente que va todos los días a desayunar un marron grande, un jugo de naranja y la empanada o dulce de turno para quedarse más de una hora leyendo la prensa tranquilamente es demasiado sospechoso en una ciudad en la que menos los jubilados y buhoneros todos los demás van con prisa.

Tras una semana voy dándole forma a una ansiada y relajada rutina que me permita sentirme parte de una ciudad que no lo pone fácil, darle forma a una vida de rostros y sonidos conocidos. Desayunar en el mismo sitio, comprar el periódico en el mismo quiosco, la fruta en el mismo puesto y todavía estoy a la busqueda del mejor cibercafe, por el momento he ido peregrinando por unos cuantos pero esta mañana ya encontré también uno de mi agrado aunque cuando iba a ponerme a escirbir se cayo el sistema.

También he encontrado el sitio del anden en el que se abren las puertas del metro, asi como me he acostumbrado a ruidos, bocinas, regaetton, a que por la tarde empieza a diluviar en cuanto se levanta algo de viento y que conviene estar a cubierto porque las calles se vuelven rios y el sonido de la lluvia solo es interrumpido por un lejano " Paraguas, paraaaaguas .... paraaaaguas " de un vendedor bajo la lluvia que se niega a dar ejemplo con su propio producto.

Con mi nuevo radio-cd también tengo cierto control sobre el dial y voy descubriendo que los buhoneros (puestos de mercadillo que invaden la parte oeste de la ciudad) han conseguido incluso especializarse en tipos de musica con lo cual veo que podré recomponer e incluso volver a iniciar una colección de música.

Una semana tras mi llegada empieza a vislumbrarse ese control de las cosas que te permite desenvolverte con cierta soltura y confianza. Ese dominio básico necesario que le permite a uno centrarse y afrontar nuevas tareas. Pondre la videocámara a punto, le buscaré un escóndite en la que camuflarla y empezaré la semana que viene a grabar toda esta fascinante, dura y enloquecida realidad.