"Bueno yo creo que es diferente. A ellas les gusta un sitio bonito no es como noostros, nuestro orgasmo es externo, en el caso de ellas es interno, pues, es, una entrega, nosotros después nos lavamos y ya .... y claro... la mujer tiene cuatro puntos diferentes para llegar al orgasmo .... y bueno, claro hay mujeres que pueden tener varios a lo largo de la relación, las mujeres multiorgásmicas ... nosotros pues cuando ya .... pues ahi se acabo"- la cara de cochino jabalí estaba acabando su exposición sobre el tema que nos había tocado con la complacencia de su novia y mi más manifiesta incredulidad.

Nueve de la mañana de un domingo, sin cafe, en el mismo aula universitario y ante nosotros el apasionante tema "Sexualidad y fecundidad" en el marco de un inolvidable curso prematrimonial.

Con los brazos cruzados, atrincherado, me preparaba para escuchar un larguísimo sermón sobre anticonceptivos, la castidad, el no sexo antes del matrimonio y verme ardiendo en las entrañas del infierno toda la eternidad por mi pecaminosa vida.

Aparecen seis temas en la pizarra y se pone en marcha la democracia, cada uno tiene que decir que tema le interesa más, al final los elegidos son: la infedilidad, la infertilidad y el orgasmo. Asi que nada, a dividirse en grupitos, primero a responder las preguntas del papelito en pareja y después consensuar las respuestas en grupo para exponerlas al resto del auditorio.

Perplejo leo las preguntas, pienso en que no he tomado cafe, que podía haberme tocado otro tema y de pronto echo en falta el sermon castigador por mi pecaminosa vida. "¿Qué es el orgasmo?, ¿A quién le resulta más sencillo llegar?, ¿Por qué?, ¿Cómo podemos solucionarlo?, ¿Hablamos sobre ello?".

A ver, estos son temas que ni he tratado con mis padres, pocas veces con los amigos y ¿para qué narices tengo que hablar yo de estos temas con toda esta peña que no conozco, además, no se suponia que yo no debería saber nada de esto al igual que el resto de los presentes, que nos vamos a casar por la iglesia y todo esto no es más que pecado, pecado y pecado?

Y después la disertación biológica del cochino jabali al que hubo que frenar para evitar que eso acabase como la "idea" del grupo. Al final se paso el tiempo, no concretamos casi nada y volvemos a nuestros asientos. Según me siento, veo como me sonrien algunos del grupo y me comentan simpaticamente: "Ah, por cierto, tu eres el voluntario que lo explica ahi arriba".

Suena la voz del facilitador- "A ver, entonces tu eres la infedilidad"- no reacciono a tiempo:
-"No, no, que va, yo no soy la infedilidad, yo soy el orgasmo"

Entre la carcajada subo la tarima, pienso en que no he tomado cafe y que cinco días tras mi llegada tengo que explicarle a un cura, a esos facilitadores maravillosos y a dos docenas de venezolanos todo lo que siempre supimos y nunca dijimos del orgasmo... y sin cafe.