Tras más de un lustro volví a un aula universitario, eso sí, nunca imagine que se fuese a producirse en estas condiciones, es decir: en Caracas, con un cura jesuita de singulares carcterísticas, con un grupo de facilitadores (que es algo asi como las personas que dan clase y facilitan el acto), mi futura mujer y una docena más de parejas dispuestos a casarse en las próximas semanas y meses.

Lo primero que tuvimos que hacer era presentar a nuestra pareja, decir que es lo que más nos había gustado de ella en un principio,´detallar el cómo la conocimos y ´qué esperabamos del curso. Yo esperaba que después de cada presentación se oyese un tal "Bienvenido Zarzu, te entendemos.... aleluyahh".

Afotunadamente mi visión estaba muy alejada de la realidad. Lo que sí se produjo en cada caso, en cada presentación eran risas y carcajadas, al narrar las formas en las que se fueron conociendo las parejas presentes.

- "Al llegar del primer día de trabajo mi mama me preguntó si había algún hombre interesante, y yo le dije ay mamita, que mala suerte solo hay uno gordito y otro chiquito"- todos nos giramos y llegamos a la conclusión que al final debió decantarse por el chiquito que estaba sonriendo a su lado.

-"A mi nunca me gustaron los uniformados, pero nadie me dijo nada, él tampoco. Y claro cuando me entere que era militar ya era demasiado tarde"

La pobre chica que en una celebracion con compañeros de trabajo se acerca a la parrilla y le sueltan:
-"Mira te voy a dar el trozo grande porque tu me parece a mi que más que comer, devoras".

La pareja en la que él le vende un producto dietético, ella le ofrece un queso que le repulsa, tras dos meses deciden hacer una excursión conjunta y viendo que ni así, él decide abalanzarse sobre ella antes de que vuelva a abandonar el carro.

La chica que tras mucho hacerse la estirada, decide acercarse a por su primer beso y recibe dos palomitas en la boca en la oscuridad de la sala.

Los que tras años de amistad, por miedo a estropearla callan y siguen callando, hasta que un día conduciendo hablándolo como amigos se dan cuenta que hay algo más para quedarse callados hasta llegar al final del trayecto.

O el que por invitar al cine le hacen subir a casa y le espera el padre con un rotweiler a cada lado del sillón...

Muchas historias, situaciones demasiado parecidas de las que solo saco una conclusión, cuando te toca te toco y eso puede ser en cualquier momento al doblar cualquier esquina. Mañana más.