50 euros no siempre son 50 euros
- "Mira hermano, estos euros no son buenos, yo no quiero ni tocarlos".
- "Que no hombre, que no, que estos vienen frequitos del banco, que lo que pasa es que son nuevos."
- No hermano, no. Estos euros son colombianos, estos vienen de Colombia, miralo, se ve en el sello este.
Me quedo mirándole y ya no entiendo nada. Por un momento me imaginaba a Aurora, mi cajera de confianza del banco, venga a meterme euros falsos en el sobre que le pedì hace tres días. Imposible, Aurora en la vida me daría billetes falsos. Los euros son buenos, lo que pasa es que estos no han visto un euro en la vida. Asi que...
-"Mira hermano, si tu no los quieres tendré que cambiarlos en la casa de cambio, estos euros son buenos, yo no sé què os pasa."
-Pues ten cuidao, lleva solo uno, te lo digo en confianza, mira que te pueden detener.
Me despido, dispuesto a seguir el camino para buscar otro comprador menos paranoico. Esa si que era buena dos veces que intento cambiar dinero en esa mañana y en ninguna de las dos lo consigo cuando normalmente me los quitan de la mano. Ese era el problema, que esa era la segunda vez. Y al momento me voy directo a mi flamante apartamento con una grave sospecha y sentimiento de rabia.
Desisto de intentar cambiar en otro lado, el miedo de ganarme fama de vendedor de euros falsos a los dos días de aterrizar en Caracas y "quemarme" para los próximos meses me asalta.
Segùn esquivo puestos ambulantes, coches y carretillas pienso en lo ocurrido hace unos cuarenta minutos, cuando intentè cambiar mis euros por primera vez. Primero me fui con uno, me llevò a uno de esos centros comerciales decadentes, cambie tres veces de oficina y hable con tres interlocutores, al final con el capo, joven, gran anillo de oro, blanquito e imitador del bronx neoyorquino en versión albina.
Habiamos negociado 3.800 (un precio demasiado bueno), primero intentaron confundirme con la calculadora, bajar a 3.500, despuès querìan ver la numeraciòn, incluso llevarse los billetes. Me plante. Los billetes no se movìan de la mesa, las cosas claritas, me empezò a poner nervioso, manipulando sus billetes y ya no puedo màs;
- "Mira hermano, las cosas claras, los billetes encima de la mesa, yo cuento y reviso los tuyos, tu los mios y listo."
- "Pero que te pasa, hermano, tranquilo que te veo alterado, que no te vamos a robar ni nada."
- "A ver si nos enteramos, billetes en la mesa, yo trabajo asi, esta es tu casa y que coño hacen aqui estos tres tipos."
- " Esta bien, quedatelos, yo no quiero tus billetes, yo no trabajo asì. Anda marcha de aqui."
Reviso las imágenes una y otra vez, intento descubrir el momento en el que me dieron el cambiazo. El momento en el que los billetes del Banco Central Europeo fueron sustituidos por los creados por la red de falsificación de moneda que fue desmantelada hace cuestión de una semana en Bogota y España.
En el apartamento, al trasluz veo las diferencias entre unos y otros. Tomo unos billetes nuevos y vuelvo a Capitolio, a hablar con el hermano que me advirtiò, cambiamos el dinero, hablamos, no me queda màs que reirme.
-"Oye hermano, y con estos ¿què vas a hacer?.
-Ya vere
-Yo por 20.000 bolos te los compro.
- Va a ser que no. Estos me los llevo pa España.
-¿A España?
- Si hermano, yo tengo un restaurante, por mis manos pasa mucho real en verano y bueno, tu sabes, aqui lo importante es no ser el ùltimo tonto.
- Ah claro, claro. Porque sino lo perdiste.


Soy el que cambio la oficina por el chiringuito. Tras treinta agitados años, más de diez mudanzas, varias profesiones y un blog me preparo para pisar el altar..... eso si ...... al otro lado del Atlántico, en la bulliciosa e incansable Caracas.
carmenex dijo
Yo hubiera nombrado tu página, crónicas de un hispano parlante en Caracas, donde nada es lo que significa, ni lo que parece, pero además de fastidioso hubiera quedado muy largo. Me causa gracia tu cuento, pero más que risa hago una mueca de saber las cosas impredecibles que suceden en Caracas, pero fuera de temer por tu seguridad, tu integridad o de avergonzarme por el desorden en el que ha sumido este país el control de cambio, admiro tu entereza para sortear los obstáculos que llevan de la Plaza La Candelaria a la Plaza Bolívar y la...como la llamaré? inteligencia con la que puedes hacer de esta aventura un cuento.
13 Noviembre 2006 | 04:05 PM