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Terra
La Coctelera

Categoría: Visto y oido

El espíritu de Kafka en una cámara de Panasonic

Durante el primer mes de mi estancia en Caracas me dedique a recorrer la ciudad en busca de planos, contraplanos, travellings, ángulos, movimientos, gestos, edificios y todo aquello que me llamaba la atención. Me montaba en un carro y veia pasar las imágenes mientra le ponía música en los puestos de buhoneros de las calles.

La flamante videocámara de un mes de vida de Panasonic aguardaba en el apartamento a la espera de salir un buen día para retratar todo ello y darle un sentido.

Al mes, aprovechando un fin de semana en Choroni, la imagen se oscureció en el minuto 3 de grabación. A continuación comprobaciones, compra de cable, confirmación en el monitor....no hay tu tía.... no se ve un pimiento.

En Pablo Electronics me dan una tarjeta de un tipo que arregla estas cosas. Tardo lo mio en encontrarlo, le presento el problema ..... que habría que ver ..... pero que si tiene garantía que casi mejor llevarlo al centro técnico oficial... no vaya a ser que se pierda la garantía .....

Ok. Voy con la dirección que me ha dado pa Plaza Venezuela. Servicio Técnico Oficial de Panasonic Venezuela.... si mire, videocámara, España, un mes y medio, garantía.... y todo eso.

La señorita pone cara de "no" a todo.... que solo garantía de Venezuela... que la mia no vale.... que mejor que la lleve...

Finalmente me queda por decir ..... no vuelvo a España.... quiero grabar .... yo pago .... pero necesito la cámara....pero tiene que ser servicio oficial Panasonic porque yo en España tengo garantía de dos años .... que vaya multinacional.... que lo de multi solo para lo que les conviene.... que no tengo cédula pero que con mi tarjeta de residencia me pueden hacer la factura.... que llevo haciendo lo mismo un mes.... que sí, que estoy dispuesto a pagar los 20.000 bolivares solo para que me la vean..... etc, etc ......finalmente más de 30 minutos más tarde soy capaz de salir sin la videocámara.

Dos días, no me llaman.
Tres días, no me llaman.
Cuatro días, llamo yo, que me llaman en dos días.
Dos días después de los cuatro, no me llaman, llamo yo, que llame mañana.
Un día después de los dos después de los cuatro, llamo yo, que sí que son 512.000 bolívares..... que me ponen con el técnico.

-Alo, sí.... el cabezal está roto, bueno.... eso a veces se rompe, no, normalmente no ..... un caso de cada cien .... que hay que pedir la pieza...pero claro, esos tarda unos días y nosotros cerramos y claro que a principios de enero.

Asustado digo que no es posible, que necesito la cámara, que sí que pago, que ya me han jodido bien, pero que la quiero para antes de las Navidades.... finalmente.... me dice... yo le entiendo... dejeme ver... aqui hay un cabezal ..... no sé..... llameme mañana.

Al día siguiente me dice que hay un cabezal pero que es de otro cliente que no lo ha podido localizar que me llama mañana.

Al día siguiente, que sí que está pendiente. Le digo que si no lo tengo para dentro de unos días ya no me hace falta, que para que, que ya que me la arreglen en España.

Al día siguiente estoy de fiesta y se me olvida llamar.

Al día siguiente llamo por teléfono. No me recibe la telefonista del "no". Me recibe su voz desde un contestador automático:

- "Antares Venezuela desea a todos sus clientes una Feliz Navidad y les avisa que sus instalaciones permanecerán cerradas hasta el 8 de enero."

Visto y vivido

Señora gritando por el móvil en el autobus:
- "Mira, ya está bien. ¿Tu sabes cuántos mensajes me has enviado en la última hora. Ehhhh. ¿Lo sabes?.... dieciooochooooo mensajes.... ¿pero tú que eres?. ¿Un hombre o un niño?".

Una pareja joven paseando por el parque del Este frente a unas jaulas con pájaros:
- "No, pues no es bueno acercarse a ese chamo?"
- "¿Por qué?"
- "Pues es que he oido que lo van a matar en los próximos días".

El taxista saca la placa de policía y responde:
- "No solo es que se vaya bien por aquí, sino que también va segura".

Niño de unos once años de aspecto aseado, bien peinado y con ropas gastadas que entra en el metro:
- "Ustedes me van a disculpar pero es que estoy solo con mi mama y un hermanito. Mi mama está enferma y yo tengo que ayudarla con lo que pueda para que podamos comer, muchas gracias."

Las jóvenes que se asoman al balcón y comentan:
- "Hay que bonita vista sobre el valle.... que lastima que se vean todos los ranchos esos"
En referencia a unos barrios que se veian muy pero que muy lejos.

Un grupo de mujeres con un niño de pocos meses en los brazos, el niño curioso se me acerca, extrañamente quiere tocarme. Me animo, suelto el periódico lo tomo en brazos y me lo acerco al cuerpo ante un inmenso:
-Ooooooooooohhhhhhhhhhhhh- de las seis feminas que me rodeaban. ¿Cómo no me había dado cuenta de ese efecto unos cuantos años antes?

Yo que me encuentro fregando los platos tranquilamente en casa de mi suegra en el momento que entra por la puerta una señora, la Tia, que mientras me saluda con un beso me recibe con un:
- "Hay pero si estas aquí. Estás de varón domado."

No soy un maltratador....

Antes era cruzar las fronteras y en todos lados se repetían los mismos hechos con diferentes protagonistas, daba igual estar a punto de sumergirse en el mar Rojo, que estar al sur de Marruecos, en una estación de servicio cercana a Praga o llegando a un remoto pueblo guatemalteco, todo el mundo acababa diciendo no sé qué de Real Madrid, Barcelona, Raul .... y durante un tiempo Macarena.

Uno sonreía, decía cuatro incongruencias futbolísticas acababa hablando de la Real Sociedad y ahi quedaba la cosa. Sin embargo esos tiempos han pasado. Desde que llegue a Venezuela en cuanto me delato por mi acento lo que viene es algo semejante a .......
-"...no claro, además ustedes con el gran problema que tienen alla."
-"...nosotros?
-"... si claro, con la violencia..."
Me quedo perplejo, pienso en el titubeante proceso de paz, nuestras tropas en Afganistan y pongo cara de no entender.
-"sí, que están matando a las mujeres. Que alla matan muchísimo a las mujeres y las maltratan... ese es un problema serio.."

Situaciones semejantes se han producido ante un puesto de Amnistia Internacional, en una degustación en una agencia de fiestas, en una librería, en mis reuniones con amigos venezolanos, bromas que le hacen a mi futura mujer sobre que tenga cuidado con quién se casa.

Intento explicar que nuestra tasa es de las más bajas de la Unión Europea pero que sin embargo tratamos el tema, que por desgracia es algo universal pero que hemos montado una ley y que lo que ha cambiado es que se habla del tema y no puedo evitar quedarme perplejo. Finalmente tiendo a ser absuelto ante mi futura mujer cuando se dirigen a ella para comentarle la suerte que ha tenido de encontrar un español cariñoso y bueno, que por supuesto no va a darle de ostias.

He sido observador internacional

Finalmente un mensaje, un rumor, un dato sobre cómo estaba la situación, sobre lo que estaba pasando en el país y en la ciudad en una tarde que estaba sumergiéndose en un silencio amenazante.

El SMS venía de alguien de confianza, una fuente fidedigna. "El hermano del novio de una amiga de mi sobrina está en el Palacio de Miraflores y ya saben los resultados: Real Madrid 2- Athlético de Bilbao 1".

Sonora carcajada en un día de silencio. Un día en el que pude por fin pasear por las calles de la Candelaria sin esquivar buhoneros y vendedores, una mañana en la que pude observar las fachadas de los edificios y andar tranquilamente por las calles de los alrededores de mi plaza sin temor a ser atropellado.

También pude ver a mis verdaderos vecinos, muchos viejitos de piel blanca, gallegos, portugueses y demás peninsulares que llevan décadas colonizando el barrio y que con el trajín diario se ocultan ante las masas de caraqueños que invaden el centro todos los días.

Y colas, grandes y pequeñas, largas, muy largas que surcaban el parque Carabobo en todas las direcciones imaginables. En ellas, el silencio solo interrumpido por las campanitas de los vendedores de helado.

Mientras las nubes se agolpaban en el techo la ciudad acababa de cerrarse, unos a casa, otros al centro de votación a esperar resultados. Las radios, los televisores, y los móviles. Llamadas de unos a otros, busqueda de rumores, querer saber, buscar amigos en mesa de votación, infiltrados en comandos de campaña, camareros en sitios estratégicos, televisiones internacionales... y la ciudad en silencio, silencio, silencio.

Hacia las once de la noche los fuegos artificiales iluminaron la noche de Caracas, unos se alegraron, otros lloraron, pero ninguno perdió.

No ardieron calles ni hubo tiros. Chávez ganó, la oposición lo reconoció y Rosales se hizo grande en una derrota que es un triunfo y fue capaz de emocionar y alentar a sus seguidores. Dos días después, tras ver la participación, los discursos y el ánimo de la población me reafirmo en que este es un gran país con enormes posibilidades que ha sabido dar la talla.

Mi Negra en un vagón rojo, rojito

Unos cincuenta años, totalmente calvo, corpulento y estatura media, bastante negro, vamos un Jordan con algo de sobrepeso y en chiquito. Vestido de traje y con ademanes de haber tomado un poco más de la cuenta.

(Aclaración para mis lectores fuera de Venezuela. "Mi Negra" es una propuesta del candidato Manuel Rosales a la presidencia de Venezuela consistente en una tarjeta de debito para distribuir los ingresos petroleros entre la población más pobre)

El vagón del Metro ya estaba lleno antes de salir de la primera estación. Nada más entrar se dispuso a romper el sepulcral silencio que caracteriza al Metro caraqueño y buscar la atención.

- "Son unos corruptos ... unos sinverguenza ... hay que estudiar no como Maduro ni ninguno de estos, con el cargo que tienen y no han estudiado, asi nos va... menos mal que les queda poquito..."- el resto del vagón lo miraba, se movía, callaba... así que continuo -"...ya mismito se van, porque ahi va Rosales, yo soy militar y amo mi patria...".

Desde un asiento una señora inició la réplica:
- Ayyy amigo, Usted lo que está esperando es que le den su Negra, usted lo que quiere es una Negra..

Un chico, unos doce años, avispado, empieza a explicarle a la señora:

- Además esa Negra no vale pa nada, primero te dan un millón de bolívares, pero eso en unos meses no vale nada....

Un señor de avanzada edad decide que es un buen momento para contar su chiste a la mujer que inició el acoso y derribo:
- Mire señora, mi vecina tuvo una perra con seis perritos, tres copenianos y tres adecos, eso sí... hace unos días abrieron los seis los ojos y ahora son todos chavistas.

Risas generalizadas, el opositor en franca minoría empieza a llamar a Chávez "marico", que no tiene mujer e hijos, que Rosales tiene 11. Que vendrán las jineteras cubanas a cambio de petroleo, que es lo único que hay.

El chico ha llegado a su parada y se baja con un "pues mi papa y yo somos rojos, rojitos..". Otro ocupante se baja en el mismo sitio tras un "Mira compañero, viva Chávez". En ese momento el señor del chiste se saca un recorte de periódico de la cartera para demostrar que la pobreza ha disminuido que el opositor ni mira bajo un "yo no voy a discutir con usted, no quiero oirle.."

El tren sigue, el vagon se va vaciando en cada parada siempre alguien se baja con un "hasta el 2021", "amigo usted vote, pero no volveran", "menos ahora que las Misiones están consolidadas", "y Chávez tiene seis hijos".

Lo último que escuche antes de bajar entre carcajadas fue algo así como "usted no se preocupe, usted tendrá su Negra, eso sí, será una Negra viejita, pal 2021...".

"Hay partido". Venezuela ante el 3D

Desde la grada se ven los equipos, rojos y azul, cada uno con su hinchada perfectamente entrenada, sus esloganes, sus apoyos y detractores internacionales que llevan sus opiniones más alla de las fronteras, sus periódicos y canales de televisión.

El campo de juego es una nación tan grande como importante, los primeros espadas surcan el país, reclaman el aliento de sus fans en baños de masas, prometen el oro y el moro. Los lugartenientes ponen zancadillas y patalean despejando el camino del líder, insultan y amenazan, acusan de fraude unos, de golpistas otros y como siempre nadie se fia de los arbitros.

La tensión es digna de un partido de máximo riesgo en el que todo vale, en el que la verdad a nadie le importa y en el que los medios estatales (ojo, tanto los del gobierno nacional como los del estado de Zulia) están a disposición de los dos gallitos que se disputan un país partido en dos.

"Hay partido", de eso no hay duda y es tremendamente bueno y positivo. Hay vigilancia por parte de varios organismos, hay libertad de prensa y opinión, hay ganas de verse de una vez en el espejo de la denominada "realidad nacional".

Pero también hay una calma tensa. La gente compra como si se fuese a acabar el mundo, los niños ya han suspendido las clases, los perros no pueden quedarse en las clínicas y tienen que volver a casa, muchos centros de trabajo permanecerán cerrados el lunes y las concentraciones están prohibidas para el domingo.

Sin embargo, no hay rumores en la calle, los carteles de San Nicolas ganan en el centro, la gente tiene ganas de celebrar las navidades tranquilas y tanto las franelas rojas como azules desaparecen según acaba la manifestación de turno. La batalla alarmista parece haberse replegado a los aparatos de televisión y radio.

Venezuela se juega mucho estas elecciones, por muy populistas que sean ambos candidatos lo que hay en juego es una verdadera batalla ideológica como pocas veces he visto. Estan en juego dos modelos de país y sociedad absolutamente diferentes tanto para Venezuela como para el resto de América Latina.

¿Tienes dinero?...... gastalo, pero ya

En muchas cosas he vuelto a mi vida de estudiante. Al igual que entonces he llegado con mirada curiosa a una ciudad grande, desconocida y en la que tengo que ubicarme y dar veinte vueltas antes de encontrar lo que busco. Además llevo tres semanas sin televisor, al igual que los primeros meses cuando llegue a Madrid hace ya más de una década.

Desde el primer día pensé en adquirir una tele pequeña para hacerme compañía, ver las noticias y todo eso. Sin embargo decidí esperar un poco, no tenía prisa, darme una vuelta por varios establecimientos y aparte me apetecía disfrutar de un tiempo sin caja tonta.

La primera vez que entre en la tienda el televisor de 14 pulgadas costaba 234.000 bolívares, una semana más tarde estaba en 239.000 y hoy cuando he ido a comprarlo me ha costado 279.000 bolívares. Todo esto en dos semanas y media. Me quede perplejo, esperar cuesta dinero.

En España estaba acostumbrado a esperar un poco con la compra de las cosas, algún día tienen que renovar el stock y las cosas bajan de precio, consigues una oferta y algo te ahorras por esperar un poco. Aquí no, aquí el hecho de tener dinero automaticamente significa perderlo.

Es ahora cuando entiendo lo que significa una inflación cercana al 20 por ciento y lo que conlleva, un consumismo desaforado porque postergar cualquier compra significa perder dinero o peor aun, darte cuenta que igual ya no dispones de la capacidad de compra de la que sí se dispuso en el pasado.

Ahora entiendo el gasto en la calle los últimos días, las colas en tiendas, la compra compulsiva que hacen que según se ingrese el dinero lo más lógico es gastarlo lo antes posible, porque desde el momento que lo tienes en la mano va perdiendo valor.

¿Buscas piso? .... encuentra un Presidente

Hablando sobre la situación política uno de los asistentes deja caer la perla:

- "No, pues el tipo escucha, o por lo menos es lo que transmite. A mi me escuchó."
- "Quién?"
- "Chávez"

Definitivamente el odontólogo había conseguido captar la atención de los presentes en la segunda barbacoa a la que asisitia el sábado, que le invitan a "echar el cuento".

El disfruta su minuto de fama y cuenta como dos semanas atrás el presidente fue a visitar el centro de asistencia médica en el que trabaja. El como lo vio acompañado de ministros y séquito por su pasillo, el como vio que se le escapaba y en ese preciso instante sale a la puerta y le invita a pasar: -"Señor Presidente, pase por favor, vea lo que tenemos aquí".

El Presidente se gira, entra en la consulta y acaba sentado junto a su ministro de sanidad escuchando un proyecto, una ilusión, la idea de un médico para llevar la asistencia básica mediante dispositivos móviles a los sitios más recónditos e inacesibles de la república.

El presidente clava su mirada, escucha, asiente, el ministro toma notas y el odontólogo queda emplazado a presentar su proyecto ante el ministerio para ver su posible aplicación. Y al marchar:

- Ah, señor presidente. También decirle que yo al igual que el compañero también soy padre y tengo la misma problemática habitacional para poder empezar a pagar una casa para mi familia".

El Presidente asiente, hace un gesto a su compañero, que le toma los datos y quedan en el que se pondran en contacto.

Al día siguiente le llaman por telefono. Le han aprobado una ayuda que le paga la mayor parte de la entrada de un piso. Si ya lo decía mi abuela: "El que no llora, no mama".